Sobre vacunas y prioridades: ¿dosis de refuerzo o apoyo al fondo COVAX ?

Gaurkotasuna
18 Azaroa 2021

Hasta ahora se han administrado más de 170 millones de dosis de refuerzo en el mundo, la inmensa mayoría en países de renta alta y media-alta.

Según cifras facilitadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), 92 naciones han confirmado hasta ahora programas de refuerzo o dosis adicionales, incluyendo a aquellos que no los han iniciado aún. Ninguna es de ingresos bajos.

De acuerdo a los análisis realizados por varios medios, como elDiario.es, basados en las cifras recopiladas por Our World in Data (OWID), 50 países han empezado a administrarlas: 26 de renta alta –según la clasificación del Banco Mundial–, 18 de media-alta y 6 de media-baja.

  • El ritmo ágil de administración de las terceras dosis contrasta con el lento avance de la vacunación en las regiones más empobrecidas

En términos absolutos, hay 84 millones de vacunados con dosis extra en los países ricos y 34 millones con “al menos una inyección” en los países pobres. En términos porcentuales, las diferencias se acortan porque hay más población en los países ricos que en los pobres y también, más población envejecida, que suele ser la prioritaria para los refuerzos.

A día de hoy, en los países de renta alta se ha administrado un refuerzo a casi un 7% de la población. Este porcentaje supera el de habitantes en países de renta baja que han recibido al menos una dosis de la vacuna (5,3%) e incluso duplica la proporción de los ciudadanos de países pobres que han completado la pauta básica (3%).

Conclusión: Hay más población no vacunada en los países pobres que habitantes sin tercera dosis en los países ricos

  • ¿Qué dicen la OMS y los/as expertos/as?

La OMS ha reclamado en reiteradas ocasiones una moratoria global de las terceras dosis –con excepción de las personas inmunodeprimidas– para priorizar la vacunación de las personas en mayor riesgo en todo el mundo. No ha tenido éxito.

Había fijado como objetivo vacunar al 40% de la población de cada país a finales de este año. En estos momentos, en más de 80 países, la mayoría en África, la población con al menos una dosis es menor al 40%. Según estima Our World in Data, solo 19 están en camino de conseguir superar este umbral. 

El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha dicho: "La mayoría de los países con una elevada cobertura vacunal siguen ignorando nuestro llamamiento a una moratoria mundial de los refuerzos, en detrimento del personal sanitario y de los grupos vulnerables de los países de bajos ingresos que siguen esperando las primeras dosis".

Ha criticado el hecho de que cada día se administren varias veces más refuerzos en el mundo que dosis primarias en las naciones pobres. "Esto es un escándalo que debe terminar ahora".

La tendencia no sorprende a las voces expertas que llevan tiempo prestando atención a la forma desigual en que se han distribuido las vacunas a nivel mundial:

  • La mayoría de los países ricos reservaron un gran número de vacunas, a diferencia de las naciones en desarrollo, que siguen enfrentándose a grandes retrasos.
  • El mecanismo de reparto equitativo COVAX, en el que confiaron muchas de las partes más pobres del planeta, solo ha enviado alrededor de 500 millones de vacunas, muy lejos de las cerca de 1.400 millones previstas para este año. 
  • ¿Qué opinan los científicos?

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) publicó un informe técnico en septiembre en el que expone argumentos sobre las dosis de refuerzo, que se administran para restaurar la protección después de que haya disminuido. Esta agencia de la UE concluyó que:

  1. las personas totalmente vacunadas, de la población general, no necesitan urgentemente un refuerzo
  2. la prioridad debe ser inmunizar a todos los que aún no cuentan con la pauta completa
  3. se debe prestar "especial atención a la actual escasez mundial de vacunas, que podría agravarse aún más con la administración de dosis de refuerzo"
  4. hacían falta datos más sólidos para orientar las futuras políticas en esta cuestión

Investigadores como Aaron Richterman, de la Universidad de Pensilvania, son tajantes al afirmar que se debería priorizar las primeras dosis de vacunación en entornos de bajos ingresos antes de hablar de “refuerzos”. Es crítico con lo que considera "una batalla campal de naciones que compiten entre sí por las vacunas para sus propios ciudadanos".

Explica que hay evidencias que demuestran que sí hay un beneficio clínico real con el “refuerzo”, pero que es pequeño comparado con la vacunación primaria. Sostiene que, para las poblaciones mayores e inmunodeprimidas sí sería útil pero que es más adecuado disminuir la probabilidad de infección sintomática y la transmisión, y para ello hay que priorizar las dos primeras dosis.

Por su parte, Garcia Ruiz, profesor en la Universidad de los Andes, en Bogotá, piensa que "El gran problema es que los países siguen tomando medidas locales sin que se tenga una respuesta clara frente al problema global.Cada país quiere proteger al mayor número de personas posibles, reactivar su economía y luego, cuando sus prioridades internas se resuelvan, pensar en los demás". En su opinión, los países "tienen un dilema ético complejo: la responsabilidad de proteger al máximo a todos los que habitan su territorio con sus vacunas, y un deber de cooperación con otros países que están en un estado de mayor vulnerabilidad".

  • Sobre la logística y la fabricación

La OMS calcula que para alcanzar el objetivo del 40% de población vacunada hacen falta 550 millones de dosis adicionales; es decir, el equivalente a la "producción de unos 10 días”. Insiste en que la mayoría de los países ”están preparados para inyectar vacunas pero se necesitan las dosis”.

Belén Tarrafeta, farmacéutica y expertas en acceso a medicamentos afirma que el ritmo de fabricación actual es "enorme" y dice que lo que la OMS está pidiendo concretamente es “que se dé prioridad a destinar rápidamente esas vacunas a países en desarrollo para lograr alcanzar un 40% de cobertura lo antes posible, en lugar de seguir esperando a que les toque su turno en la cadena de producción. Y que se haga aunque sea a costa de ralentizar las dosis de refuerzo en población que ya ha recibido su pauta completa".

Esta experta piensa que: "posiblemente haya muchas vacunas acumuladas además de la enorme producción, lo cual me hace cuestionarme hasta qué punto no estamos ante un falso dilema sobre si hay que priorizar dosis de refuerzo (en caso de que fueran necesarias) o enviar dosis a COVAX”.

Por su parte, Andrea Taylor, subdirectora del Centro de Innovación en Salud Global de Duke, sostiene que los países ricos "tienen suficientes vacunas como para administrar refuerzos y seguir compartiendo inmediatamente suficientes dosis para satisfacer las necesidades agudas de los países con suministro limitado".

La empresa de análisis Airfinity calculó en septiembre que las naciones occidentales podrían donar más de 1.200 millones de dosis solo en 2021, incluso manteniendo sus campañas domésticas de refuerzo. También calculó que 100 millones de dosis de países del G7 y la UE van a caducar a finales de año, y deben redistribuirse inmediatamente. (Reino Unido ha desechado más de 600.000 dosis de AstraZeneca caducadas en agosto, según The Independent. En Madrid, han sido 100.000.)

"Incluso si hubiera habido muchas más pérdidas de las que se quiere reconocer y que no hubiera tantas vacunas almacenadas, el ritmo de vacunación semanal de las últimas ocho semanas en Europa es de media 3,6 millones, lejos de los 29 millones que llegamos a alcanzar. La UE sola produjo en octubre 370 millones de dosis. Es difícil de entender que no se puedan destinar más vacunas a COVAX si no es por intereses comerciales", dice Tarrafeta.

  • Muchas ONG y líderes internacionales están pidiendo que se eliminen los derechos comerciales de las patentes farmacuticas para que las vacunas puedan estar al alcance de todos los países y no sólo de los más ricos. Puedes colaborar apoyando esta causa aquí

La OMS ha pedido a los fabricantes una mayor transparencia y que prioricen el suministro a COVAX, así como al Fondo Africano para la Adquisición de Vacunas (AVAT). En una carta a la que tuvo acceso Reuters en octubre, el secretario de Estado de Sanidad alemán mencionaba "problemas burocráticos, logísticos y legales" impuestos por los fabricantes a países de la UE que quieren donar excedentes de vacunas.

Los impulsores de COVAX han reclamado que las donaciones sean más rápidas, de mayor volumen y más predecibles –en ocasiones se han repartido cerca de su fecha de caducidad–.

Voces expertas llevan tiempo alertando de que redistribuir las vacunas sobrantes en los países que las acapararon es complejo, lento y dificulta la planificación, entre ellos Tarrafeta, que también ha incidido en que "las dosis no se ponen solas". Recalca una vez más que, incluso con las inyecciones disponibles, harán falta muchos recursos para las campañas.

Un portavoz de Gavi, que impulsa COVAX, asegura que "tan importante es tener en cuenta la capacidad de absorción de los países receptores al asignar las dosis para evitar el despilfarro, como seguir apoyando a las naciones de menores ingresos para que aumenten su capacidad de absorción y alcancen niveles de cobertura comparables a los de otros países". En 2022, "será vital contar con avisos previos y con previsibilidad del suministro, así como con una mayor financiación de las entregas y con el apoyo de otras fuentes".

Demarais hace hincapié en que las donaciones de los países más ricos tampoco se acaban de materializar, pero aunque las vacunas se entregaran en grandes cantidades a los de menores recursos, habría dificultades a resolver que pueden retrasar el despliegue, desde la logística (transporte e infraestructura de cadena de frío) a la falta de personal sanitario, pasando por las dudas sobre las vacunas, un problema en muchos países, incluidos europeos. "De cara al futuro, los cuellos de botella en la producción irán disminuyendo, pero las inversiones a largo plazo en logística y campañas de información serán fundamentales".

Fuentes: Eldiario.es, V. Oliveres, I. Gutierrez, otros.