Proteger el planeta

Actualidad
09 Junio 2020

La crisis causada por la covid-19 nos ha forzado a reflexionar sobre cómo nuestro estilo de vida y la relación con nuestro entorno nos han llevado a este punto. La comunidad internacional lleva casi 50 años desarrollando políticas y tratados internacionales para proteger nuestro planeta y los resultados han sido bastante escasos.

A pesar de contar con un marco jurídico y de unas políticas bastante ambiciosos para la protección del medio ambiente, estamos frente a una emergencia climática y una crisis generada por la covid-19, ambas relacionadas con la pérdida de biodiversidad.

La negociación de nuevos compromisos sin intención de aplicar y cumplir no sirve de nada. Además, es fundamental adoptar un enfoque sistémico para conseguir estabilizar el sistema climático, hacer frente a la pérdida de biodiversidad, atacar la contaminación por químicos y evitar sobrepasar el resto de los límites del planeta.

  • Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, ha hecho una llamada de atención sobre la deficiente aplicación de los más de 500 acuerdos multilaterales de medio ambiente

Cuando los marcos legales para la protección de la biodiversidad, adoptados en los planos internacional, regional y nacional, se aplican y cumplen efectiva y eficazmente, contribuyen a garantizar derechos humanos como el derecho a la vida, a la salud, el acceso al agua y el saneamiento, los cuales a su vez son una condición para disfrutar de un medio ambiente adecuado. Al mismo tiempo, esos regímenes jurídicos contribuyen a alcanzar diversos ODS, tales como el 2 (hambre cero), el 3 (salud y bienestar), el 13 (acción por el clima), el 14 (vida submarina) y el 15 (vida de ecosistemas terrestres).

A pesar de todas estas conexiones, los marcos jurídicos existentes apenas tienen en cuenta las interrelaciones entre los diferentes componentes del Sistema de la Tierra (Earth System): la biosfera (la parte viva) y la geosfera (compuesta por la parte fisicoquímica: clima, atmósfera y ciclo hidrológico).

Al mismo tiempo, en 2019, en su informe Lagunas en el derecho internacional del medio ambiente y los instrumentos relacionados con el medio ambiente: hacia un pacto mundial por el medio ambiente, Antonio Guterres, hizo una llamada de atención sobre la deficiente aplicación de los de los acuerdos multilaterales de medio ambiente y la fragmentación institucional y débil coordinación entre los mismos, recordándonos que contamos con más de 500 de ellos.

Sin embargo, esto no solo sucede en el plano internacional. Esa fragmentación no permite tener en cuenta la interacciones entre los diferentes elementos del sistema de la Tierra. Ya se sabe el papel fundamental que desempeñan las soluciones basadas en la naturaleza para alcanzar la neutralidad climática y estabilizar el sistema climático, pero las dos Convenciones de Río, la de cambio climático y la de diversidad biológica, apenas han cooperado.

Para asegurar el respeto de los derechos humanos y lograr los ODS y las metas de los acuerdos multilaterales de medio ambiente para la protección de la biodiversidad, es esencial asegurar la coordinación con los instrumentos que regulan la parte fisicoquímica del sistema planetario e identificar posibles inconsistencias entre los mismos. Al mismo tiempo, es urgente garantizar el respeto y aplicación de todos los compromisos. Sin avances en estos aspectos, seguiremos en la misma senda de degradación.

Fuentes y original: elpais.com, A.Barreira