Proyecto Xena: chicas armadas de derechos

Actualidad
23 Junio 2021

Málaga Acoge y Asimas se han embarcado en un proyecto de acompañamiento a chicas que, al cumplir la mayoría de edad y salir de los centros de menores, se ven abocadas al sinhogarismo ante la falta de recursos específicos. El proyecto Xena de Acompañamiento a mujeres procedentes del sistema de protección de menores busca apoyar a estas jóvenes en situación vulnerable en su camino hacia la emancipación. No se trata sólo de ofrecerles techo y comida sino de todo un trabajo integral que favorezca su autonomía e independencia: brindarles una segunda oportunidad que fomente su talento y capital humano.

«Fundamentalmente, había una demanda sin cubrir que, además, recaía sobre un colectivo como es el de las mujeres jóvenes. Siempre hay más recursos y plazas dirigidas a los hombres y no se les tiene en cuenta. Esto es importante, serio, y va a más», argumenta Alicia Cueto, presidenta de Asimas, asociación que mantiene en Málaga la casa de acogida en la que están viviendo tres chicas que apoyamos a través del programa.

Lo cierto es que en la red de asistencia no existen recursos específicos para este colectivo, a pesar de ser extremadamente vulnerable por ser mujeres jóvenes, sin referentes y con un proyecto migratorio de sostén económico para sus familias.

«Las chicas que proceden del sistema de protección de menores parten de sus países con un  proyecto migratorio que no sitúa a la mujer como capitana de su vida sino en un plano de dependencia de otra persona para mantener a sus familias. En esta edad, y por haber sido niñas que migraron solas, tienen muchos factores de vulnerabilidad», explica nuestra compañera Genoveva Pérez, coordinadora de Área de Jóvenes de Málaga Acoge.

  • Como ciudadano, si quieres, puedes colaborar con el proyecto Xena pinchando aquí: http://bit.ly/proyectoXena

En el paso por los centros menores ellas son tan vulnerables «como cualquier otro joven que esté en esta etapa fundamental de la vida y carezca de familiares cercanos», incide Pérez. Y esta vulnerabilidad, insiste, se agrava por el hecho de que son mujeres y por la ausencia de plazas de acogida disponibles cuando cumplen la mayoría de edad, viéndose abocadas al sinhogarismo. 

En Málaga hay 183 jóvenes procedentes del sistema de protección de menores en situación de sinhogarismo, según la memoria anual del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga que los considera «extremadamente vulnerables». La mayoría de los jóvenes extutelados son hombres, el 74,3 por ciento, frente al 25,6 por ciento mujeres, según datos de 2018 del programa P+18 de la Junta de Andalucía.

«Hay muchos más chicos que chicas, pero eso no quiere decir que por eso no tenga que haber recursos para las mujeres, que llegan seguramente más deterioradas que los hombres», advierte Cueto. «Una mujer en la calle asume un grado de vulnerabilidad mucho mayor que un chico sólo por su género«, observa.

Las escasas posibilidades de acceso a prestaciones y medios de protección junto a la falta de formación y experiencia aumentan el riesgo de caer en situaciones de prostitución o tener embarazos no deseados. Cueto advierte de que las niñas que migran solas suelen estar «muy marcadas por el sesgo machista de su educación en el país de origen, lo que las sitúa siempre por debajo y con la creencia de que para mejorar su vida necesitan de la presencia de otra persona, en la mayoría de los casos un figura masculina».

El proyecto Xena quiere brindar un espacio de seguridad a las chicas a través de una casa en la que están acompañadas 24 horas siete días a la semana. Busca facilitarles el acceso a sus derechos como ciudadanas, apoyarlas en el plano emocional y en su inserción sociolaboral para que crezcan personalmente. El acompañamiento es tanto psicológico como social, jurídico, en la formación reglada y en el acceso al mercado laboral.

«El modelo de intervención es  interdisciplinar e integral y el centro es la chica desde el primer día», apunta Pérez quien valora la suma de fortalezas en el proyecto Xena de Málaga Acoge y Asimas, entidades con su propia experiencia con los jóvenes en movimiento que han hecho mucho camino juntas.

Frente a otros recursos para jóvenes en movimiento, la casa de Asimas representa algo innovador. «Existen pisos de acogida exclusivamente para chicas, pero esto es más que eso porque en la casa no sólo están ellas, sino que conviven con mujeres mayores y hombres de distintas edades que acogidos por diferentes motivos», valora Pérez. De esta forma, «se crea una unidad de convivencia diversa que al fin y al cabo es reflejo de la sociedad a la que van a pertenecer». Así, «creemos que con esta casa de acogida se rompe una barrera del segregacionismo, siendo una alternativa a los dispositivos habilitados sólo para un determinado perfil«.

Cueto reconoce que «la intervención en Asimas es más compleja, pero al mismo tiempo más enriquecedora». El proyecto Xena se basa en la convivencia y, por eso, la intervención es mucho más efectiva: «Cada persona que llega a la casa es distinta por su cultura, idioma o los motivos que le traen y lo que hace es aportar.  Viniendo de momentos diferentes, hay lenguajes comunes».

Las tres chicas que apoyamos a través del programa, Yasmine, Oumaima y Laila, de 18, 19 y 21 años, realizan cada día distintas actividades. Durante tres días a la semana participan en talleres tanto en casa Asimas, como fuera de ella para fomentar la relación con otras personas. Sus estudios son prioritarios, así que reciben también apoyo educativo en lo que necesitan . Además, se les anima a hacer labores de voluntariado, por lo que una de ellas ya está colaborando en una tiendas de ropa de Cudeca.

«Van al instituto, hacen voluntariado, buscan aficiones, se enamoran, lloran…», como cualquier chica de su edad, comenta Pérez. Iniciamos el proyecto con la intención de acompañar como mínimo a seis jóvenes.  Ahora son tres pero la apuesta es seguir y abrirlo al doble de chicas», desea Pérez.

«Se trata de crear un espacio donde ellas dejen de tener de luchar por sobrevivir y puedan encontrar su mejor yo, el yo que ellas quieran», concluye.

Fuentes: Malaga Acoge, img. V. Carrillo