La odisea de los menores inmigrantes, hacerse mayor y pasar a ser un joven ex-tutelado

Actualidad
22 Marzo 2020

El día en que los menores extranjeros tutelados cumplen 18 años no tienen nada que celebrar. Les comunican que deben abandonar el centro donde viven; recogen sus cuatro bártulos, se marchan para siempre y además, desaparecen de las estadísticas.

En el mejor de los casos alguna ONG les ayuda a instalarse en un piso y les acompaña en los primeros meses de su vida adulta. En el peor de los escenarios, el que enfrentan la mayoría de los extutelados, se encuentran en la calle. Sin autorización de residencia, sin permiso de trabajo y casi sin formación.

El número de ex tutelados que tramita y consigue una autorización de residencia y trabajo en España es insignificante. En 2018 solo 65 jóvenes lo intentaron y apenas 54 lo consiguieron (datos obtenidos a través de la Ley de Transparencia).

Estos números ilustran la dificultad de este colectivo para regularizarse cuando dejan de estar tutelados por las comunidades autónomas.

Los papeles son un problema incluso cuando son menores y la Administración está obligada a facilitárselos: a 30 de junio del año pasado solo un 21% de los cerca de 12.300 menores extranjeros registrados tenía un permiso de residencia en vigor.

Luego, los requisitos burocráticos y económicos para poder trabajar son exigentes y apenas los que cuentan con el apoyo de entidades sociales y un empleador dispuesto a ofrecer un contrato de un año, enfrentar el papeleo y el pago de las tasas consiguen cumplirlos.

Y las últimas sentencias del Supremo y la instrucción del Gobierno han complicado un poco más los trámites de los que quieren renovar un permiso de residencia que no les permite trabajar.

El requisito de contar con recursos propios para su manutención son los mismos que se les exigen por ejemplo a los extranjeros que llegan a España a vivir su jubilación y que necesitan un permiso de residencia pero no de trabajo. Las circunstancias de ambos colectivos, sin embargo, son radicalmente distintas.

La transición de los menores extranjeros a la vida adulta es una de las tareas que la Secretaría de Migraciones ha metido en su agenda. Este departamento estudia como facilitar la transición a la vida adulta de estos jóvenes, sin necesidad de cambiar la ley, flexibilizando la aplicación de la norma a través de una modificación del reglamento.

Fuentes: elpais.com, publico.es