Una nueva generación de ‘malalas’ y ‘gretas’

Actualidad
06 Agosto 2020

Jóvenes desde Brasil, India, Bangladés o Kenia conforman una red que lucha, con iniciativas locales, contra la deforestación, el desperdicio, la falta de agua. Quieren cambiar el mundo

¿Qué tienen en común una chica de India que defiende el buen uso del agua y acabar con el desperdicio, un joven brasileño que recorre las escuelas plantando la semilla del activismo medioambiental, una joven de Bangladés que lucha por los derechos de los transexuales y una bailarina estadounidense que viaja a Kenia para usar la danza como herramienta contra la exclusión social?

Malala Yousafzai, a sus 15 años, se convirtió, quizás de la manera más trágica, en el símbolo mundial de la defensa de los derechos civiles y la educación para las niñas en Pakistán. Años más tarde, pero a la misma edad, en Suecia, Greta Thunberg comenzaría una huelga escolar que la auparía a portadas de todos los medios de comunicación como símbolo de la lucha contra el calentamiento global. Estas dos adolescentes acaparan la atención mediática y los flashes allá donde van. Sin embargo, no son las únicas que abanderan una lucha desde tan temprano

Lamea Tanjin Tanha, Garvita Gulhati, Vitor Zanellato y Sophia Andrews comenzaron sus proyectos a los 12, los 15, los 12 y los 13 años respectivamente. Los cuatro querían cambiar el mundo que les ha tocado vivir y aún hoy sueñan y trabajan para ello. Ellos, junto a otros miles repartidos por todo el mundo, pertenecen a la red de jóvenes changemaker, una iniciativa que puso en marcha la Fundación Ashoka, que busca a menores de 21 que no solo tengan proyectos que solucionen problemas localmente, sino que sean referentes y embajadores del mensaje de que todos podemos cambiar el mundo. Estas son algunas de sus iniciativas.

  • Vitor Zanellato, guardián de los bosques de Brasil 

Vitor creció en la localidad de Atalanta en Santa Catarina en una comunidad ubicada en medio del bosque atlántico en Brasil, al sur del país. Su proyecto Plantando o Futuro comenzó en 2016. Su propósito era trabajar para la defensa, preservación y recuperación del medio ambiente, promoviendo la educación ambiental en centros educativos y escuelas.

La ONG local Apremavi se interesó por su trabajo, y juntos, desde el verano de 2019, han desarrollado más de 30 proyectos enfocados en la preservación ambiental, consiguiendo plantar 4.000 árboles hasta ahora.

  • Lamea Tanjin Tanha, defensora de los transexuales en Bangladés

En 2017 comenzó con su proyecto, TransEnd, que tiene por objetivo cerrar la brecha entre la comunidad transgénero y la sociedad general, ayudando a aquellos que se identifican así y a obtener libertad financiera y social. Los miembros de esta comunidad son abandonados por sus familias y actividades cotidianas como conseguir un trabajo de camarero o un alquiler son muy difíciles. Muchos tienen que vivir de lo que piden en la calle y algunos se ven obligados a prostituirse.

  • Sophia Andrews, bailarina contra la exclusión social en Kenia

El viaje a Kenia a los 14 años, en 2016, cambió para siempre a Sophia Andrews. En 2017 fundó Ngoma Kenya, una organización para igualar el acceso a las artes y la capacidad de los jóvenes para alcanzar su máximo potencial a través de la expresión cultural y personal en los barrios con menos recurso en la capital keniana. Su proyecto fomenta el baile y la integración con la cultura local.

  • Garvita Gulhati, salvaguardia del agua en India 

En 2015 India vivió una de sus peores sequías que recordamos y esta situación marcó a Garvita Gulhati, que con 15 años y  junto con su amiga Pooja, crearon Whywaste? (Por qué desperdiciar?, en inglés), una organización que educa a los ciudadanos de manera creativa para reducir el desperdicio de agua, principalmente en los restaurantes donde se calcula que se desperdician cuatro millones de galones de agua por año en India.

Promovió la llamada iniciativa El vaso medio lleno que con el hashtag #GlassHalfFull se hizo muy popular en India en 2019. El método que proponía Gulhati es que cada restaurante solo llene la mitad de cada vaso del consumidor, y así salvar miles de litros de agua cada día.  

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Fuentes: El País, Planeta Futuro, B.Hernandez