Las trabajadoras del hogar siguen denunciando trabas y lentitud para cobrar los subsidios especiales por el covid-19

Actualidad
18 Septiembre 2020

Seis meses han pasado desde que el Gobierno decretara el estado de alarma por la pandemia del coronavirus, el pasado 14 de marzo. Desde entonces, el colectivo de las empleadas domésticas, un sector ya de por sí muy precarizado, está viviendo un auténtico ‘via crucis’. Hasta la fecha, son muy pocas las trabajadoras que han cobrado el subsidio especial, según aclaran desde las principales asociaciones, mientras que muchas perdieron sus empleos durante el confinamiento, sin posibilidad de cobrar paro al no tener papeles. Las que han tenido la ‘suerte’ de mantenerlo, se ven expuestas en muchas ocasiones a la explotación y el abuso por parte de sus empleadores, aceptando sueldos irrisorios en jornadas de trabajo maratonianas, sin apenas descanso y en condiciones de semi esclavitud.

Rafaela Pimentel, portavoz de Territorio Doméstico, denuncia la “gravísima” situación actual del colectivo. Asegura que, a pesar de todas las presiones que han realizado, sólo una minoría muy pequeña ha  cobrado el subsidio. Se han reunido con responsables políticos y han llevado a cabo acciones para dar más visibilidad a esta situación en los medios de comunicación. Se queja del trato recibido por las administraciones, no han tenido una oficina específica de información y la asistencia del Servicio Público de Empleos Estatal (SEPE) ha sido muy mala.

Edith Espínola, portavoz de Servicio Doméstico Activo (SEDOAC), dentro del Grupo de Acción Política de Trabajadoras del Hogar, se queja de la “absoluta opacidad” y “desinformación total” que llevan sufriendo desde el inicio de la crisis. A su juicio, todo han sido “trabas” y contratiempos, como el colapso del sistema online para pedir las ayudas, la “complejidad” del propio formulario de solicitud, la “inexistencia” de una línea telefónica de asistencia, etc.

Afirma que viven una especie de esclavitud moderna, no existe una inspección de trabajo efectiva, y la post pandemia está acentuando los abusos. Se sienten trabajadoras de segunda y son el único sector que no tiene derecho al paro. Después de años de espera aún no está en marcha el Convenio189T (más info. aqui ).

Para Natalia Slepoy, del Observatorio Jeanneth Beltrán, la explotación y precarización de las condiciones de trabajo va en “aumento”, con salarios “muy por debajo” de lo que corresponde, y con un acusado “descenso de las afiliaciones” en los últimos meses. La sensación de desprotección es muy “grande”, y existen muchas “dudas” sobre el procedimiento.

  • La brecha Digital

A todas las dificultades de esta situación hay que sumar la brecha digital. La mayoría de estas mujeres no dispone de dispositivos tecnológicos -más allá del teléfono móvil- ni tiene conocimientos informáticos, por lo que están en desventaja a la hora de tramitar las ayudas y gestiones en las distintas administraciones. Durante el confinamiento, el 80% de las solicitudes se hicieron por correo ordinario, y algunas se vieron incluso obligadas a contratar gestores porque ni los mismos empleadores sabían cómo cumplimentarlas.

Daniel Barragán, secretario de Acción Sindical de CCOO, subraya que la pandemia ha “agravado” una situación que ya era “muy precaria”, ya que se trata del colectivo “más irregularizado de todo el tejido productivo español” y una buena parte de ellas no están dadas de alta en la Seguridad Social. El porcentaje de las que han cobrado es muy bajo, todo va “muy lento, es muy preocupante, y las gestiones no se pueden hacer con un móvil”.

Según la Encuesta de Población Activa del INE, desde el cuarto trimestre de 2019 (580.500 personas) hasta el segundo trimestre de 2020 (483.000) se ha reducido el empleo doméstico en 97.500 puestos (-16,8%%), concentrándose la pérdida de trabajos en el segundo trimestre. Los datos de afiliación del régimen de empleadas de hogar de la Seguridad Social arrojan una cifra bastante menor: 376.900, mientras que las asociaciones de trabajadoras domésticas sitúan el número en 670.000, lo que da idea de la magnitud de la economía sumergida en el sector.

Estos datos muestran asimismo que el 96% son mujeres, y el 42% de las mujeres afiliadas a este régimen son extranjeras, “pero si en lugar de por nacionalidad se ofrecieran datos por país de origen, este porcentaje último se elevaría sustancialmente, porque el colectivo de empleadas de hogar de origen latinoamericano que han adquirido la nacionalidad española -con doble nacionalidad, por tanto- es muy numeroso, pero jurídicamente ya no son extranjeras; la Seguridad Social debería ofrecer este dato”, advierte Carmen Vizán, analista del Consejo Económico y Social de España.

  • “El único colectivo social que sigue desprotegido”

Arantxa Zaguirre, abogada y ex letrada de Orientación Jurídica de Extranjería y Racismo del Colegio de Abogados de Madrid, recuerda que muchas trabajadoras domésticas llevan sin ingresos “desde marzo”, pero no sólo están pidiendo el subsidio extraordinario, sino la “instauración de una prestación por desempleo digna” que cumpla con el Convenio 189 de la OIT, que es realmente la reivindicación que se viene solicitando “desde hace muchos años”, porque lo que quieren es tener “los mismos derechos que el resto; se trata del único colectivo social que sigue desprotegido”.

Graciela Gallego, del Grupo Turín: “La situación es de total vulnerabilidad, estamos en un limbo administrativo y muchas compañeras, con hijos a su cargo, tienen salarios indignos. Existen muchas anomalías y lagunas en el proceso para cotizar a la Seguridad Social. En este sector la economía sumergida está a la orden del día. Esta crisis está acentuando los niveles de pobreza entre las trabajadoras y ha aumentado la explotación”.

Según Slepoy, “algunos colectivos tuvieron una reunión con la Secretaría de Estado de Empleo hace unas de dos semanas, y el propio secretario les pidió el dato de cuántas solicitudes de subsidio habían presentado. Es el colmo que ni la propia Secretaría disponga de la cifra y se la tenga que pedir a la sociedad civil”. Por su parte, Espínola comenta que “el Ministerio de Trabajo nos dijo recientemente que ha pagado unas 20.000 solicitudes de subsidio, y que 32.000 están pendientes, por lo que el total es de 52.000, que son poquísimas, ya que sólo lo pudieron solicitar las compañeras que estaban dadas de alta en la Seguridad Social antes del 14 de marzo”.

Fuentes: ElSalto, D.Leguina