La caída de donaciones por el coronavirus asfixia a pequeñas ONG españolas de cooperación

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11 August 2020

Tienen más trabajo que nunca, pero la COVID-19 ha menguado su capacidad de reacción. Las pequeñas y medianas ONG de España están sufriendo el impacto económico de la pandemia, debido al cese de los eventos de captación de fondos y la caída de sus donaciones. "El impacto está siendo devastador", han alertado varias organizaciones, que han frenado proyectos en el terreno o se han adaptado a las nuevas necesidades ligadas a la crisis en los países donde trabajan, con poco margen de maniobra debido a la disminución de sus recursos. 

Tras meses de reestructuración de sus programas, recortes de personal y tratar de encajar las piezas para continuar prestando a apoyo a sus beneficiarios, organizaciones como Kubuka (Kenia y Zambia), Asociación Mil Colinas (Ruanda), Denaderu (Etiopía), Escuela Sansana (Burkina Faso), Inakuwa Asociación (Tanzania), y Meraki Bay (Sudáfrica) han alzado la voz para alertar de la grave bajada de su capacidad para mantener sus proyectos en el terreno. 

Algunas de las grandes, como Oxfam Internacional, ya anunciarón en mayo su salida de 18 países y el despido de más de mil trabajadores en todo el mundo. La paralización de eventos de captación de fondos se ha traducido en un fuerte golpe para sus ingresos y esto ha froazdo a la organización a impulsar un plan de reestructuración. Para las pequeñas y medianas ONG, sin el margen de maniobra de grandes organizaciones, los actos de recaudación y las donaciones de empresas privadas también suponen "una importante fuente de ingresos" para sus presupuestos, que se ha visto afectada por la pandemia.

"Muchas entidades pequeñas no cuentan con un "colchón" económico que garantice que puedan superar esta crisis", advierten las organizaciones. No obstante, según detallan, los ingresos que provienen de los socios suelen mantenerse, su fidelidad continúa salvo casos puntuales, pero la base social suele ser bastante más pequeña que en las grandes ONG y dependen de las donaciones particulares y eventos de recaudación de fondos.

En Kubuka, una pequeña ONG con presencia en Kenia y Zambia, aseguran haber tenido una caída del 85% de las donaciones de particulares y empresas, una de sus principales fuentes de ingresos. El personal de España se acogió a un ERTE en el mes de abril. 

Sus principales proyectos en Kenia y Zambia están centrados en el ámbito educativo. Con el cierre de colegios, la organización ha decidido mantener el salario de todos los trabajadores locales (41 en Kenia y 61 en Zambia).

La pequeña Asociación Mil Colinas acumulaba seis años de ahorros para construir un centro educativo, social y cultural en Rukala (Ruanda). Este sería el año en el que, con las previsiones de donaciones, podrían empezar a construirlo. La pandemia truncó sus planes. Temen que aumente el coste de los materiales, debido a las restricciones del transporte, y perder los permisos para construir. También depende de eventos de captación de socios, cuentacuentos o la venta de artesanías ruandesas, paralizados desde marzo, y ha lanzado un crowdfunding como alternativa.

El colectivo, especializado en educación, se ha visto forzado a reorientar su proyecto de becas de estudios en el país debido al cierre de centros educativos. Temen que, si las donaciones no remontan en los próximos meses, tendrán que reducir el número de becas.

Por su parte, Inakuwa Asociación, aunque no ha sufrido ERTE porque no tiene personal contratado. Desde su punto de vista, el mayor peligro es que esta situación se alargue y con ella la falta de financiación. Para ellos es clave que se mantenga el apoyo a las organizaciones que desarrollan proyectos en África ya que la situación en este continente ya era muy grave antes de que apareciese esta pandemia.

Fuentes: ElDiario.es