El Vaticano vuelve a exigir que las vacunas contra el coronavirus "lleguen a todos", especialmente a los países pobres

Actualitat
28 Gener 2021

La Pontificia Academia para la Vida ha pedido, en un comunicado reciente, mayor transparencia y colaboración para que la distribución de las vacunas contra el coronavirus lleguen a todos los países, también a los más pobres.

"Ante los gravísimos problemas que se están planteando en relación a la producción y distribución de la vacuna de la COVID-19 la Pontificia Academia para la Vida reitera rotundamente la urgencia de identificar sistemas adecuados de transparencia y colaboración", se lee en la nota.

"Se debe evitar que algunos países reciban la vacuna muy tarde debido a una reducción en la disponibilidad por la compra previa de grandes cantidades por parte de los estados más ricos", añade.

La academia critica que hay "demasiada competición y riesgo de injusticias" y recuerda que el papa Francisco ya pidió el 25 de diciembre vacunas para todos, "especialmente para los más vulnerables y necesitados en todas las regiones del planeta".

Asimismo, otra referencia que hace la Academia es el documento firmado junto con el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, publicado el 29 de diciembre de 2020, en el que se afirma que la vacuna es un bien común y se llama a superar el "nacionalismo vacunal", o el "intento de los distintos Estados de tener su propia vacuna más rápidamente, pero procurando primero la cantidad necesaria para sus propios habitantes". Una carrera que crea inevitables desigualdades.

Acceso a todos

"Acuerdos internacionales para gestionar las patentes de forma que se favorezca el acceso al producto para todos y se eviten posibles cortocircuitos comerciales, también para mantener el precio bajo en el futuro", es la invitación de la Academia Pontificia. El espíritu que se debe promover en la producción industrial de la vacuna debe ser el de la colaboración "entre los estados, las empresas farmacéuticas y otras organizaciones", para dar la posibilidad de producirla en diferentes zonas del mundo.

"Es una oportunidad extraordinaria para un nuevo futuro más solidario", se lee en la nota.

Se debería repetir lo que ya se ha hecho en la realización de la vacuna, con la investigación que ha puesto en marcha todo su empeño.

"Con el mismo espíritu", se lee en la nota, "debería iniciarse una sinergia positiva potenciando las instalaciones de producción y distribución disponibles en las diferentes zonas donde se administrarán las vacunas, basándose en el principio de subsidiariedad".

No a los retrasos

"Hay que evitar, por tanto", subraya la Academia Pontificia, "que algunos países reciban la vacuna muy tarde debido a la reducción de la disponibilidad por la compra previa de grandes cantidades por parte de los países más ricos". Es importante no dejar atrás a los países más pobres, al tiempo que es necesario desarrollar una serie de herramientas "para alcanzar los objetivos acordados en materia de accesibilidad universal". 

De ahí el urgente y enérgico llamamiento "a los gobiernos nacionales y a las organizaciones de la Unión Europea y de la OMS para que tomen medidas en este sentido". Una forma de concretar las palabras del Papa y así ser "todos, hermanos y hermanas"

La educación vacuna contra la pobreza

La Pontificia Academia para la Vida también apuesta por acuerdos internacionales de gestión de patentes para que se facilite el acceso de todos a las vacunas y se controle el precio en el futuro.

"La producción industrial de la vacuna debe convertirse en una operación colaborativa entre estados, empresas farmacéuticas y otras organizaciones para que se pueda llevar a cabo simultáneamente en diferentes áreas del mundo", concluye.

Fuentes:ReligionDigital, Agencias