La situación en la #fronterasur empeora en tiempos de COVID-19

Actualitat
25 Març 2020

El coronavirus, o COVID-19, no entiende ni de nacionalidades, ni de situaciones administrativas, pero las consecuencias para determinados grupos son aún más graves. Los efectos de la crisis sanitaria están evidenciando aún más las condiciones de precariedad y de vulneración que viven las personas migrantes, y los Derechos Humanos, en la frontera sur.

Colectivos y organizaciones sociales de la zona(*), de Ceuta y de Melilla, están impulsando acciones de reivindicacion y de denuncia para apoyar a los colectivos migrantes con mayores dificultades: los menores migrantes que están en situación de calle, las trabajadoras transfronterizas en Ceuta y en Melilla y las temporeras en los campos de Huelva. De forma más detallada, y para cada colectivo, están pidiendo:

1. Agilidad en las ayudas y gestión de centros para los menores no acompañados en Ceuta y Melilla

Los colectivos sociales denuncian que, o no se está abordando la ayuda desde ninguna administración, o está llegando tarde y de forma muy precaria.

  • En Ceuta, no se tomaron medidas de protección hasta varios días después de que se decretase el estado de alerta en todo el Estado español. Entonces se empezó a trasladar a los menores desde el puerto hacia el polideportivo de Santa Amelia, donde ahora hay más de 130 jóvenes que reciben alimentación, higiene y tienen controles periódicos de temperatura. A medida que la cifra de [email protected] encerrados en el centro va en aumento, se hace más dificil la tarea de confinamiento con una condiciones sanitarias mínimas.
  • En Melilla, cerca de mil niños están actualmente durmiendo en "La Purísima", un antiguo cuartel militar de 350 plazas. Aquí, la situación de falta de espacio e insalubridad hace que las medidas de confinamiento e higiene sean imposibles de asumir. Además hay un grupo de más de 120 jóvenes, la mayoría extutelados de los centros de menores, que continúan en la calle y sin ningún tipo de protección.

2. Combatir la precariedad laboral de las transfronterizas

Hay cerca de 8.000 mujeres que cruzaban a diario a Ceuta, como porteadoras y como trabajadoras del hogar. Con el cierre de la frontera con Marruecos, la mayoria, sin contrato laboral y con salarios ínfimos, han perdido su fuente de ingresos. Ellas y sus familias han quedado en una situación de preacariedad para afrontar la alerta sanitaria.

3. Protección y medidas en los campos para los jornaleros y temporeras

Muchas de las personas que llegan para trabajar en los campos de Huelva, y especialmente en Lepe, viven en condiciones muy precarias. En los asentamientos y chabolas donde se instalan durante la temporada no hay agua corriente y el aislamiento es prácticamente imposible.

Ya se han recibido más de 400 denuncias a empresas agrícolas que no respetan las medidas de protección requiridas por el coronavirus. Y muchas organizaciones sociales están reclamando al gobierno que se proporcione agua y alimentos a estas personas, jornaleros y temporeras, ya que la mayoría de personas no puede dejar de trabajar porque necesitan el dinero para comprar comida.

4. Empadronamiento para todas las personas sin hogar

También, se ha pedido que se agilicen los mcanismos de empadronamiento para que los personas sin hogar puedan tener acceso a la sanidad pública en todos los municipios lo antes posible.

(*) Asoc. Prodein, ONG Luna Blanca, Caravana Abriendo Fronteras, Maakum, Red Melilla, Jornaleras de Huelva en Lucha, Asociación Asisti, Colectivo de Trabajadores Africanos, Red Andaluza del Agua, la Fundación Savia, Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)

Fuentes: Varios: publico.es, elsaltodiario, prodein, sjm, imágen: Matias Rodriguez