El COVID19 fuerza la digitalización de los trámites para extranjeros

Actualitat
20 Juliol 2020

Casi tres meses de confinamiento después, se puede gestionar telemáticamente casi un 80% de los trámites. “La pandemia ha sido el impulso definitivo que llevábamos años esperando”, coinciden varios abogados de extranjería consultados.

La suspensión de los trámites presenciales, tras la declaración del decreto de alarma, fue un mazazo para un colectivo sometido a la burocracia y que estaba obligado a solicitar y renovar prácticamente todos sus papeles en persona.

El virus ha forzado la modernización de un sistema que llevaba años dando problemas y ha impulsado la digitalización de las oficinas de extranjería; un embudo burocrático por el que entran unos 15.000 expedientes por semana.

Durante 2019 más de 760.000 personas pasaron por las oficinas de extranjería para solicitar un visado de estudios, renovar su permiso de residencia, solicitar una autorización de trabajo y otros trámites imprescindibles para la vida de los extranjeros en España.

Hasta comienzos de 2020, según datos facilitados por el Ministerio de Política Territorial, apenas un 36% del total de los expedientes podían tramitarse vía telemática, lo cual  obligaba a cientos de miles de personas a pedir una cita que podrían tardar meses en conseguir, peregrinar hasta las oficinas y, en algunos casos, guardar largas colas. (Ver más información aquí)

La paralización de la actividad presencial ha acelerado también la posibilidad de que los abogados tramiten telemáticamente las solicitudes de sus clientes, una propuesta que el Consejo General de la Abogacía puso encima de la mesa hace ya cinco años. Hasta ahora solo gestores administrativos y graduados sociales podían hacerlo.

El pasado 13 de mayo el sistema comenzó a funcionar y hay más de 10.000 los letrados dados de alta en la plataforma que les da acceso a la gestión telemática. Son una pieza fundamental del proceso, no solo por las exigencias burocráticas de cualquiera de los expedientes de extranjería, sino porque el proceso telemático aún exige al interesado un certificado digital, un trámite engorroso y fuera del alcance de los inmigrantes en situación irregular.

El cierre de las oficinas tras el confinamiento también ha dado un empujón a los expedientes que se acumulaban en los cajones. La entrada de solicitudes cayó al 30% y los funcionarios acabaron resolviendo cerca de 120.000 demandas pendientes, aunque aún quedan otras 58.579.

El paulatino retorno a la normalidad ha devuelto la actividad a las oficinas de Extranjería y aún está por ver si la modernización en la presentación de las solicitudes se traduce también en una agilización de las resoluciones.

También debido a la pandemia y a la suspensión de servicios presenciales, se han impulsado, casi a marchas forzadas, muchas medidas de modernización y digitalización en la administración pública que están penalizando a los colectivos sociales más vulnerables que no tienen un acceso de calidad a Internet. (ver más información aqui).

Fuentes: Elpais.com ( María Martin, foto Carles Ribas)