Entreculturas y Alboan reclaman una regulación específica para los cooperantes y voluntarios internacionales

Actualitat
09 Setembre 2020

Coincidiendo con el Día del Cooperante, que se celebra cada 8 de septiembre, Entreculturas y Alboan (*) han querido reconocer la labor del voluntariado internacional en la promoción de los objetivos de la cooperación y su contribución en el alcance de la Agenda 2030.

También han querido poner en evidencia, el incumplimiento de los derechos de este colectivo.

Para ambas organizaciones, tanto la Agencia Española de Cooperación (AECID) como las agencias autonómicas tienen un papel clave y es fundamental que reconozcan este voluntariado como instrumento de la cooperación que realiza.

Creen que es necesario que el voluntariado internacional tenga una regulación específica, dentro del marco de la cooperación para el desarrollo, que reconozca las características propias de esta actividad y que ayude a eliminar el limbo legal en la que se encuentra actualmente.

Reclaman un convenio especial para las personas voluntarias al servicio de la cooperación internacional de larga duración y que este convenio especial garantice no solamente prestaciones contributivas de jubilación, incapacidad permanente, muerte o supervivencia, sino también las prestaciones de incapacidad temporal, maternidad y desempleo.

Asimismo, proponen a la AECID que pueda concertar un seguro colectivo en favor de las personas voluntarias de cooperación al desarrollo, al que pueden adherirse las organizaciones, asumiendo éstas una parte del coste pero no su totalidad.

Otra de la peticiones es un registro de las personas que realizan el voluntariado internacional por parte de la AECID, en coordinación con las agencias autonómicas, que pueda conocer en cada momento que la ciudadanía española está en esta modalidad aportando en las claves mencionadas en países de intervención de la cooperación española.

Además,  invitan a las administraciones públicas y a la sociedad civil a visibilizar y fomentar programas de voluntariado internacional ya que su  aportación es indispensable, no sólo para la agenda de desarrollo, también para toda la ciudadanía, que cada vez es más “ciudadanía global”.

Tal y como explica uno de sus responsables, “el voluntariado internacional transforma la vida de las personas, cambia prioridades, valores y maneras de relacionarse; permite entender las dinámicas globales y profundizar en las causas de la desigualdad; vincula a personas de distintos lugares, realidades y culturas; elimina prejuicios y ayuda a descubrir la riqueza de la diversidad; permite compartir habilidades, conocimientos e instrumentos en los lugares y organizaciones que acogen al voluntariado desde la cercanía y la confianza mutua y convierte a la persona en un agente transformador para toda la vida”. Y si no se cuenta con el respaldo de las administraciones, los derechos de estas personas voluntarias, pasan a ser deberes de las organizaciones.

(*) Alboan y Entreculturas son dos de las organizaciones con más visibilidad del Sector Social de la Compañía de Jesús. Cuentan con 29 años de experiencia en programas de voluntariado internacional de larga duración, como VOLPA, en el que han participado más de 1.000 personas en proyectos de cooperación al desarrollo en contextos de alta vulnerabilidad.    

Fuentes: Alboan, Entreculturas, EuropaPress Social y elaboración propia