En marcha por una renta básica incondicional europea

Actualitat
15 Setembre 2020

Después de meses de preparación y de mucho ruido, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) pasó a ser una realidad y se ha podido ver que no funciona.

Cientos de miles de familias creyeron que este nuevo derecho les iba a proteger temporalmente de una crisis socioeconómica global pero han sufrido enormes trabas y dificultades y aún siguen esperando.

Probablemente, un IMV diseñado como un programa de rentas mínimas condicionadas no es la mejor herramienta para hacer frente al reto de eliminar la pobreza y ofrecer una vida digna a todas las personas.

En Europa en todos los sitios en los que están implantadas, las rentas mínimas condicionadas dejan a mucha gente atrás. Entre el 20% y el 60% de las personas que podrían acceder a ella no lo hacen. Los motivos son muy variados: falta de información, laberinto burocrático, brecha digital, estigmatización, rechazo de lo que puedan considerar caridad, etc.

Más cerca, en el País Vasco, después de 30 años en funcionamiento, su sistema sabe que una de cada tres personas que están en riesgo de pobreza y exclusión social no accede al sistema de garantía de ingresos.

Los expertos explican que los programas de renta mínima condicionada, ya desde su punto partida, incluyen "errores de concepto". Por ejemplo, el objetivo del IMV no era erradicar la pobreza; solamente pretendía acabar con el 20% de la pobreza a nivel nacional y así, el 80% restante se quedaba fuera.

Creen que es necesario transformar los sistemas de protección social y adecuarlos a las realidades del siglo XXI. Las políticas del siglo XX ya demostraron todas sus limitaciones y esta pandemia de la covid-19, que ha generado una crisis gigantesca, “llueve sobre mojado”.

Aun se padecen los efectos de la crisis del 2008, las políticas de austeridad, la reforma laboral, la precariedad laboral, unos índices de paro altísimos, etc. Y ahora, con la covid-19 el sistema ha ido a peor: tres de cada cuatro trabajadores en economía sumergida han perdido sus ingresos y las colas por la obtención de comida crecen en todas las ciudades

En muchos países, diversas instituciones, personas de la academia, intelectuales y activistas de sectores muy diversos están pidiendo que la adecuación del sistema de protección social se haga a través de la herramienta más eficaz: la renta básica incondicional.

El 15 de abril de 2020, el Comité Ciudadano Europeo por una renta básica incondicional entregó a la Comisión Europea una propuesta de Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) para la implantación de una renta básica incondicional en toda la Unión Europea. Iniciativa que fue aprobada el 15 de mayo de 2020.

Para que esta ICE sea debatida en el Parlamento Europeo, a partir del 29 de septiembre de 2020 empieza la cuenta atrás para conseguir 1 millón de firmas en el periodo de un año. Esta recogida de firmas se realizará básicamente online.

Una renta básica implantada a nivel europeo sería un mecanismo redistributivo que, además  de garantizar la existencia material de la ciudadanía, permitiría que todas las personas se beneficiasen por igual de la riqueza generada gracias a la integración europea. Un mecanismo de solidaridad en forma de transferencias fiscales transnacionales.

Serviría para que la zona euro redujese y eliminase los desequilibrios económicos y sociales internos. Ayudaría a reducir de manera significativa algunos de los factores para la migración dentro de la Unión Europea y contribuiría a dar mayor legitimidad y apoyo ciudadano al proyecto europeo.

Fuentes: Cuartopoder, J.Bollain, S.Raventós, D.Raventós